El jugador
Hola, yo... soy un jugador.
Un jugador es alguien que juega y gana o pierde constantemente. Un jugador apuesta; un jugador juega sus cartas, se lo apuesta todo a un solo número. Pone toda su fe, entusiasmo y ambición en cada decisión, cada movimiento, cada pugna. Y asume que es la gloria o la ruina lo que le espera tras cada jugada y cada paso que da. Esto, obviamente, supone un riesgo, pero no amilana al jugador en absoluto; nada más lejos de la realidad. De hecho, ahí reside todo el morbo del juego llamado vida. Si el éxito estuviera asegurado, el jugador automáticamente perdería todo el interés en triunfar, y por lo tanto en jugar, puesto que triunfar es consecuencia inmediata de jugar. El jugador ama el riesgo, ama estar en la cuerda floja como un equilibrista, porque sentirse así es un auténtico placer. Además, un verdadero jugador no puede evitar ver la parte divertida de no lograr lo que desea, pues es algo que le da experiencia y jamás le producirá algún tipo de desánimo o decepción, porque el joderla le hace sentir que está vivo, le recuerda que sigue formando parte del juego y que la sangre aún fluye caliente por sus venas, a diferencia de esos otros muñecos de trapo sin vida con aspecto de personas.
Y, hablando de esos otros… Sólo hay dos tipos de personas en este mundo: los jugadores y los testigos. Los testigos del juego sólo se dedican a mirar. Esto es así; los testigos sólo miran, observan cómo el jugador juega, y comentan sobre ello. Harán burla de sus errores y fracasos, y rabiarán y echarán espuma por la boca cuando les toque contemplar sus éxitos.
Todo esto tiene una explicación muy sencilla. El testigo tiene ciertas incapacidades, como por ejemplo, la incapacidad de llevar el mando de su propia vida, la incapacidad de mirar a la gente a los ojos, de obrar con decisión. El testigo es un ser que no tiene conciencia. Son blandos, son débiles, son presas de su hermetismo. Esa seguridad innata que los caracteriza provoca a su vez una incapacidad de mirarse al espejo y autoevaluarse y compararse con un verdadero jugador de esos a los que odian.
Todo este comportamiento irracional esconde tras de sí la frustración del testigo por no poder comportarse como un verdadero jugador, libre de ataduras, complejos, e inseguridades en su ser. Son incapaces de ello. Les gustaría tener el coraje para actuar así, pero, sencillamente, no pueden, simplemente no están hechos para ello o se convencen a sí mismos de que no lo están. Algunos testigos no son realmente conscientes de esta frustración. Viven en su burbuja en la que nada ocurre y están cegados por su propia comodidad.
Por lo tanto, el jugador deberá soportar que la desgracia y mala conducta de los pobres testigos perturben su paz y sus sueños constantemente. Pero, eso es algo, amigos, que el jugador también asume que estará presente siempre, porque estos obstáculos también son parte del juego, parte necesaria. Y esto es algo que al jugador no le inhibe, le coarta, le limita o le impide actuar. Al contrario; le motiva, le da fuerzas, le da la rabia que necesita para vivir, le da el aliento para comportarse como un perro de presa y no dudar un solo segundo en poner toda la carne en el asador para ir en busca del éxito.
Así que, ésa es básicamente la descripción más simple de algo tan complicado como el mundo y el rol o papel que decidimos adoptar en él. La vida es el juego y nosotros los jugadores, pero sólo algunos de nosotros jugamos. Es decisión propia, motu proprio, es convencimiento de que no hay nada que perder salvo el miedo que tenemos en ocasiones a disfrutar y a pasarlo bien. Regocijarnos si la cagamos, disfrutar de la gloria cuando la obtenemos. Vencer el miedo a la muerte y al fracaso y actuar libremente es básicamente lo que yo entiendo por vivir. Hasta que no pilléis el concepto, no podréis gritar a los cuatro vientos que vivís la vida.
La vida es un juego, el gran juego, tiene un principio y un final. Y yo… sé que saldré a hombros triunfando o en una caja de pino, y me gusta esa idea, me encanta. Para mí es el único final posible. ¿Y vosotros? ¿Vais a jugar? ¿O… vais a mirar cómo jugamos?